miércoles, 30 de diciembre de 2009

Patio ERASE UNA VEZ UN REY QUE TENIA UN JARDÍN DE ROSAS

Patio

Érase un rey que tenia un jardín de rosas, un rey poderosísimo que se llamaba Midas. Era el rey de los frigios un pueblo que vivió en Europa aunque muchos años después se trasladarían a la actual Turquía. Este rey vivió hace muchísimos años, tantos, que sumaron siglos y ya nadie se acuerda si su jardín estaba en Macedonia o en Anatólia. De lo que si se tiene noticias era que el hermoso jardín tenia rosas de sesenta pétalos que era admiración de propios y extraños y que el rey se sentía muy orgullosos de él.

El caso es que Silenos, a veces, acudía a su jardín. Silenos era era un personaje que acompañaba al dios Dioniso. Se parecía a los sátiros pero era mucho más viejo, panzudo y le gustaba mucho el vino. Midas tenia ganas de hablar con él pero Silenos era escurridizo y no había manera de lograrlo.

Midas, que en contra de las leyendas que después hicieron correr sobre él era inteligente, le tendió una trampa a Silenos. Mezcló mucho vino en el agua de la fuente a la que acudía a beber y consiguió que este se emborrachara, entonces los criados del rey lo llevaron a presencia del monarca quien después de atenderlo magníficamente y esperar a que se le pasara la embriaguez le preguntó sobre el sentido de la vida. Silenos no le quería responder pero por fin le dijo que los hombres más les valdría no haber nacido porque nunca iban a encontrar la felicidad.


Acabada la conversación el rey devolvió a Silenos al dios Dioniso quien en recompensa le concedió a Midas el deseo de que cuanto tocara se convirtiera en oro. En mala hora tuvo aquel deseo porque efectivamente todo lo que entraba en contacto con el rey se transformaba en el preciado metal y así también la comida ni la bebida no podía llegar a su boca. El rey moría de hambre y de tristeza. Al querer abrazarse a su hija esta también se convirtió en oro.

Ante el desespero del rey el Dios se apiadó y le dijo que si se bañaba en el río Pactolo la maldición desaparecería. Así lo hizo Midas y se vio libre del fatídico don, después recogió agua en una vasija y con ella mojó a su hija que volvió a la normalidad.

El rey aprendió la lección y se contentó con sus riquezas que ya eran muchas y cuentan que él y su hija volvieron a vivir y disfrutar de su hermoso jardín de rosas de sesenta pétalos.

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Los jardines ha inspirado leyendas y literatura por eso he querido recoger aquí una muy antigua de un rey muy rico que tenia uno y lo consideraba como una de sus mas preciadas posesiones.

martes, 29 de diciembre de 2009

Flor ALGUNAS ROSAS DEL 9º CONCURSO INTERNACIONAL DE ROSAS NUEVAS DE BARCELONA

Flor
Como cada año se ha celebrado el concurso de rosas de nueva creación en el marco del Parque Cervantes, un jardín inaugurado en 1965 como rosaleda de Barcelona.

Es un concurso para impulsar los trabajos de los viveristas y empresas especializadas a la vez que potencia y divulga las bellezas del propio parque.

Este año el visitante encontrará a la entrada UN JARDÍN DE LOS PERFUMES que le da la bienvenida con una sinfonía de fragancias.

Los premios que se fallan son de dos tipos, los que son concedidos por un jurado de expertos y otros que son de cariz popular. Ya hace años los mayores de Barcelona eligen una rosa pero este año se invita a la ciudadanía a que por primera vez escoja la "Rosa Ciudadana 2009". Durante los días 8, 9 y 10 de mayo, días que dura el certamen los visitantes podrán votar aquella flor que mas les ha gustado.

A continuación encontrareis algunas de las flores premiadas por los jurados profesionales.

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lunes, 28 de diciembre de 2009

Flor Fotos de Flores :azul

Flor
¿Sabes como se llama esta flor... ?
Fotos de Flores-Galeria
Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
Aqui: Mas Fotos

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Flor plantando

Flor Empecé mi vida adulta en Río de Janeiro. En mi primer departamento sólo tuve un potus y un palo de agua que me había dejado mi mamá. Los cuidaba por amor a ella porque yo carecía, en ese entonces, de necesidad de verde propio. En los trópicos el verde está donde uno ponga los ojos y la mayoría de los muchos lugares en donde viví en esos años estaba literalmente en el medio de la mata.

Lo único verde que extrañaba cuando vivía en Río eran las verduras, sobre todo la lechuga. No porque no existiesen en el mercado, sino porque las lechugas cariocas de aquellos tiempos llegaban a la venta un tanto mustias del calor. Tampoco era fácil conseguir hinojos, apios, espárragos, repollitos de bruselas, alcaparras o alcauciles. Así que un día, decidí que valía la pena tener plantas si fuese para comérselas y se me ocurrió hacer una huerta. Como no tenía ni siquiera un balcón apelé a mis amables vecinos del departamento de enfrente que tenían un simpático patiecito.

Mis amigos Roberto y Flor abrazaron el proyecto y compartieron conmigo su patio y mis primeras experiencias de huerta. Usamos como maceteros unos cajones de frutas que nos conseguimos por ahí y plantamos sólo comestibles hasta que un ejército de termitas descubrió la madera de los cajones y puso fin a nuestro emprendimiento. No conseguimos cosechar ni una hojita de lechuga para la ensalada.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Plantas Fotos de Flores :de color rosado

Plantas Si sabes de flores o te gustan mucho te invito a reconocer esta flor y a escribir su nombre .
¿Sabes como se llama esta flor... ?
Fotos de Flores-Galeria
Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
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domingo, 29 de noviembre de 2009

Jardines La Flor del Ceibo - Erythrina crista-galli L

Jardines

La flor del ceibo es la flor nacional de la República Argentina. También denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942. De ahí que el 22 de Noviembre se celebra el día de la Flor Nacional. También es la flor nacional de nuestro país vecino la República Oriental del Uruguay.



El Ceibo es un árbol originario de América, de la zona subtropical, no muy alto, de tronco retorcido, pertenece a la familia de las leguminosas, por lo que las semillas se guardan en vainas encorvadas. Sus flores son rojas, de un rojo carmín. Crece en las riberas del Paraná y del Río de La Plata, pero se lo puede hallar en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas a lo largo del país. La madera de ceibo es muy liviana y porosa, y se la utiliza para la construcción de balsas, colmenas, juguetes de aeromodelismo. Su presencia en parque y jardines argentinos, pone una nota de perfume y color. Y el admirador evita arrancar sus flores, debido a que sus ramas poseen una especie de aguijones.


Leyenda de la flor del ceibo
Según cuenta la leyenda la flor del ceibo nació cuando Anahí fue condenada a morir en la hoguera, después de un cruento combate entre su tribu y los guaraníes.
Por entre los árboles de la selva nativa corría Anahí. Conocía todos los rincones de la espesura, todos los pájaros que la poblaban, todas las flores. Amaba con pasión aquel suelo feraz, silvestre, que bañaban las aguas oscuras del río barroso. Y Anahí cantaba feliz en sus bosques, con una voz dulcísima, en tanto callaban los pájaros para escucharla. Subía al cielo la voz de la indiecita, y el rumor del río que iba a perderse en las islas hasta desembocar en el ancho estuario, la acompañaba. Nadie recordaba entonces que Anahí tenía un rostro poco agraciado, tanta era la belleza de su canto.
Pero un día resonó en la selva un rumor más violento que el del río, más poderoso que el de las cataratas que allá hacia el norte estremecían el aire. Retumbó en la espesura el ruido de las armas y hombres extraños de piel blanca remontaron las aguas y se internaron en la selva. La tribu de Anahí se defendió contra los invasores. Ella, junto a los suyos, luchó contra el más bravo. Nadie hubiera sospechado tanta fiereza en su cuerpecito moreno, tan pequeño. Vio caer a sus seres queridos y esto le dio fuerzas para seguir luchando, para tratar de impedir que aquellos extranjeros se adueñaran de su selva, de sus pájaros, de su río.
Un día, en el momento en que Anahí se disponía a volver a su refugio, fue apresada por dos soldados enemigos. Inútiles fueron sus esfuerzos por librarse aunque era ágil. La llevaron al campamento y la ataron a un poste, para impedir que huyera. Pero Anahí, con maña natural, rompió sus ligaduras, y valiéndose de la oscuridad de la noche, logró dar muerte al centinela.
Después intentó buscar un escondite entre sus árboles amados, pero no pudo llegar muy lejos. Sus enemigos la persiguieron y la pequeña Anahí volvió a caer en sus manos. La juzgaron con severidad: Anahí, culpable de haber matado a un soldado, debía morir en la hoguera. Y la sentencia se cumplió. La indiecita fue atada a un árbol de anchas hojas y a sus pies apilaron leña, a la que dieron fuego. las llamas subieron rápidamente envolviendo el tronco del árbol y el frágil cuerpo de Anahí, que pareció también una roja llamarada. Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó de pronto a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que entregaba su corazón antes de morir. Su voz dulcísima estremeció a la noche, y la luz del nuevo día pareció responder a su llamado.
Con los primeros rayos del sol, se apagaron las llamas que envolvían Anahí. Entonces, los rudos soldados que la habían sentenciado quedaron mudos y paralizados. El cuerpo moreno de la indiecita se había transformado en un manojo de flores, rojas como las llamas que la envolvieron, hermosas como no había sido nunca la pequeña, maravillosas como su corazón apasionadamente enamorado de su tierra, adornando el árbol que la había sostenido.
Así nació el ceibo, la rara flor encarnada que ilumina los bosques de la mesopotamia argentina. La flor del ceibo que encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe.



Para ampliar información:
www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=680 -

viernes, 27 de noviembre de 2009